15N: «Estoy aquí, soy parte de esta sociedad, quiero aportar, reclamar la libertad que necesita este país»

Iris Mariño García / Facebook

Por Mario Luis Reyes

La actriz cubana Iris Mariño García nació hace 32 años en Las Tunas, pero desde los 15 se mudó a la ciudad de Camagüey. Hace pocos meses fue encarcelada durante diez días tras participar en las protestas antigubernamentales que estallaron el 11 de julio en toda la isla. Graduada de la Academia Vicentina de la Torre en la especialidad de Arte Dramático, sería expulsada en 2019 de la Asociación Hermanos Saíz (AHS) debido a sus colaboraciones con el diario independiente La Hora de Cuba. Actualmente trabaja en Teatro del Espacio Interior.

Como miembro del equipo de coordinadores de la plataforma cívica Archipiélago, Mariño ha conversado con El Estornudo en los días previos a la marcha pacífica convocada para este 15 de noviembre.

MLR: ¿Cómo llegaste a la plataforma y qué te motivó a entrar incluso en su equipo de coordinación?

IMG: Yo llegué a Archipiélago luego de salir de la cárcel donde estuve diez días detenida tras las protestas del 11 de julio. El 10 de septiembre se hizo un Ágora dedicado a los presos del 11-J, y esa es la primera vez que tuve contacto con Archipiélago.

Cuando se hizo la convocatoria para marchar en las provincias comencé a formar parte del equipo de moderadores. Yo desde el primer momento estaba interesada en participar en la convocatoria, la carta y la manifestación que se realizaría en el 20 de noviembre. Me invitaron a formar parte del grupo de moderadores, y acepté.

¿Cuáles crees que son los antecedentes y/o referentes de Archipiélago?

Los antecedentes para mí, más que en la plataforma, están dentro de la sociedad. Es una sociedad donde hace dos años los artistas e intelectuales, empezando por Luis Manuel Otero Alcántara y Maykel Osorbo, han generado para muchos jóvenes una visión de una Cuba mejor, una Cuba en la que queremos vivir. En esos espacios se han generado performances, han puesto su cuerpo para esa libertad, para esa otra Cuba, esa Cuba soñada que muchos queremos vivir, donde se respete la libertad, la democracia, que sea una sociedad plural e inclusiva.

Para mi esos son los antecedentes de Archipiélago. El 27N también, cuando Yunior García y un grupo de jóvenes fue a reclamar por lo que estaba pasando con un grupo de artistas en ese momento. También se fueron uniendo disímiles personas a luchar, a querer una sociedad mejor, que no es la oposición remarcada por muchos años, sino nuevas personas que se han unido a ese pensar. Esas son las bases para que existiera después un 11 de julio y se hiciera esta convocatoria para la libertad y la democracia de Cuba.

¿Has sufrido algún tipo de hostilidad por parte del Gobierno debido a tu participación en Archipiélago?

Cuando aún no era público que yo era parte de los moderadores de Archipiélago, el 10 de octubre llegó a mi casa un oficial de la Seguridad del Estado que se presentó como Cristian ante mi esposo. Se presentó como «jefe de enfrentamiento» en la ciudad de Camagüey para aconsejarme y advertirme, desde su punto de vista, aunque en realidad vino a amenazarme: que no me viera involucrada en los sucesos del 20 de noviembre. Un día antes fue que Archipiélago cambió la fecha para el 15 de noviembre. El oficial quiso aparentar que no lo sabía. Me dijo que no me viera involucrada en la convocatoria. Era el mismo oficial que me interrogaba en la Unidad Provincial contra el Crimen Organizado en Camagüey durante los diez días que estuve detenida.

Luego de eso yo presenté la carta con la solicitud para marchar el 15 de noviembre en la intendencia de la ciudad de Camagüey y directamente no he sido molestada. No me han llamado a interrogatorio ni amenazado, pero a diez metros de mi casa tienen un puesto de vigilancia con oficiales de la Seguridad del Estado. La coordinadora de la zona donde vivo vino a visitarme, es una señora de unos 70 años, para en tono dulce y calmado darme unos pequeños consejos: que no participara en la manifestación del 15N, que no saliera a la calle.

Son los métodos que hasta ahora han utilizado conmigo. Lo otro es que de los 21 firmantes en Camagüey a 17 los han llamado para cuestionarles su relación conmigo. Yo solo conozco a algunos. Después de que fueron llamados por la Seguridad es que he tenido alguna relación con ellos. Otro punto importante sobre lo que puedan estar haciendo y ejerciendo sobre mi familia: el presidente de las Artes Escénicas de Camagüey ha llamado para saber cómo estamos, y preguntando cuál es nuestro pensar en este momento.

¿Por qué saldrías a marchar este 15N?

Creo que la sociedad cubana saldrá a marchar el 15 de noviembre porque es una sociedad que está herida; ha sido maltratada por muchos años y está sufriendo como una herida abierta las necesidades y carencias que un Gobierno les ha hecho pasar por más de 60 años. Muchos tenemos la aspiración de la libertad, la democracia, la liberación de los presos políticos, pero en su conjunto el pueblo, la sociedad, tiene esa herida. Tiene la necesidad de la expresión: decir estoy presente, quiero luchar y quiero liberarme del miedo. Eso yo lo viví el 11 de julio. Jóvenes, personas a mi alrededor tenían esa necesidad de decir: «Estoy aquí, soy parte de esta sociedad, quiero aportar, reclamar la libertad que necesita este país».

Ese era el grito del 11-J, y creo que será la necesidad de este 15N: la necesidad que tiene el pueblo de Cuba de libertad, las ansias de libertad; somos un pueblo que hemos vivido con miedo por más de 60 años.

¿Cómo imaginas esta jornada?

La marcha que yo sueño, que los moderadores de Archipiélago en la ciudad de Camagüey convocamos, es una marcha pacífica, desde el silencio, donde el cuerpo de la persona sea el acto de protesta en sí mismo.

Una marcha donde caminemos, donde nos unamos, vestidos de blanco, con alguna prenda blanca, con un pañuelo blanco, pero en total silencio, por todos los presos políticos que hay en Cuba. A manera de tributo, para honrar a las personas que han muerto por la libertad de este país. Nuestro sentido será el de salir para decir: «Yo estoy aquí, mi cuerpo está presente, mis ideas están presentes, y por eso voy a caminar por las calles de mi ciudad con una prenda blanca». Con las manos hacia abajo porque no pretendemos que se cometan actos de violencia, porque no queremos derramamiento de sangre. Queremos cuidar a la familia cubana y por eso los invitamos a marchar.

Publicado originalmente en El Estornudo.

Revista independiente de periodismo narrativo, hecha desde dentro de Cuba, desde fuera de Cuba y, de paso, sobre Cuba.

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